jueves, 9 de julio de 2015

Los baños sin miedo pero con precaución





Hay noticias que rápidamente se extienden y nos llegan a todos. Y no me refiero a medidas preventivas o de sentido común que cuesta repetir y darles mucha publicidad para que todos las conozcamos y apliquemos, sino a otras, habitualmente desgraciadas que, misteriosamente, se extienden por las redes y reaparecen periódicamente.


Las últimas semanas uno de estos temas ha sido lo que se conoce como síndrome de casi-ahogamiento con/sin  ahogamiento secundario. Un suceso grave aunque afortunadamente poco frecuente.


El ahogamiento secundario se produce cuando previamente ha habido una situación de casi ahogamiento (se dice "casi" porque ahogamiento de verdad sólo hay uno por persona y vida) con aspiración de agua (paso de agua al pulmón) y que ha precisado maniobras de reanimación porque el niño había quedado inconsciente (os vuelvo a recomendar esta aplicación para dispositivos móviles). El agua que ha entrado en los pulmones produce insuficiencia respiratoria y no permite el intercambio adecuado de gases entre el aire de los alvéolos y la sangre. Esta situación se puede instaurar durante los siguientes 3 días tras el episodio de ahogamiento.


Es decir, siempre que un niño haya presentado un episodio de casi ahogamiento que haya requerido maniobras de reanimación debe ser llevado a un servicio de urgencias para valoración y vigilancia en las siguientes horas por mucho que se recupere en un primer momento (esta sí que es una razón para ir a urgencias). 


Lo anterior es poco frecuente pero no así los episodios de accidentes mortales de niños en el agua: cada año mueren en España entre 70 y 150 niños por ahogamiento en playas, piscinas, ríos, embalses... y el 86 % de los casos en piscinas domésticas. Son accidentes evitables, leed estos consejos de la AEP .

Los ahogamientos secundarios son muy raros y no se producen por tragar un poco de agua de la piscina ni por hacer aguadillas (depende, por supuesto, del sentido del humor del que las haga).  Si los niños vomitan, tras el baño, es mucho más frecuente que se deba a una gastroenteritis tan frecuente en estas fechas o a que están echando el agua ingerida del estómago.


Disfrutad del verano sin miedos pero con precaución. Recordad que la distancia a la que hay que tener al niño en el agua es la distancia de vuestro brazo, para evitar sustos.



1 comentario:

elsa marcuello dijo...

Yo estoy un poco asustada. Mi hijo cayó al agua unos segundos cuando me tire a cogerlo lo saque consciente y llorando. Ahora tiene. En el ahogamiento secundario es necesario que se practique reanimacion?? En otros lados pone que puede ocurrir por tragar agua