miércoles, 15 de julio de 2015

¡Vaya lío!


imagen de aquí



Pues sí, ¡vaya lío!: medicamentos que son lo mismo pero con envase distinto y medicamentos totalmente distintos pero con envases casi iguales (más información en esta excelente iniciativa de unos residentes de farmacia hospitalaria y con la etiqueta #isoapariencia en twitter). 

En algunos estudios hasta el 21% de encuestados reconocen que se han equivocado alguna vez en la dosificación de los medicamentos. Y esto se refiere a medicamentos para adultos. Con los niños, al calcular la dosis por peso, este porcentaje seguro que es muchísimo mayor.

Los dos medicamentos que más frecuentemente usamos en pediatría son los analgésicos: el paracetamol (Apiretal y otros) y el ibuprofeno (Dalsy y otros) y según los estudios también son los implicados en la mayor parte de los errores de dosificación en pediatría.


Algunos consejos prácticos:

- Para evitar equívocos tened en casa sólo una de las presentaciones de ibuprofeno. La de concentración al 2% o la del 4%. Por la noche, con el niño con fiebre, con sueño y si hay varios envases de diferente concentración es como coger varias papeletas para la lotería de la confusión.

- La presentación de paracetamol en jarabe (Apiretal) que sea la de 30ml. Si algún día el niño se bebe el envase entero no es lo mismo esta cantidad que la de 60ml (sí, aunque pongáis en envase en el lugar más recóndito los niños son aventureros e ingeniosos). Las consecuencias son muy diferentes en términos de salud con en volumen de 60ml.

- Sobre cantidades: 1 mililitro (ml) = 1 centímetro cúbico (cc)

- No se deben combinar ibuprofeno y paracetamol para la fiebre (más información).


En resumen, que aunque tengamos el envase en lo alto de un armario imposible, seamos cuidadosos y pensemos que no nos puede pasar a nosotros todo puede ocurrir tras varios días de noches toledanas.

imagen de cuantarazon.com


jueves, 9 de julio de 2015

Los baños sin miedo pero con precaución





Hay noticias que rápidamente se extienden y nos llegan a todos. Y no me refiero a medidas preventivas o de sentido común que cuesta repetir y darles mucha publicidad para que todos las conozcamos y apliquemos, sino a otras, habitualmente desgraciadas que, misteriosamente, se extienden por las redes y reaparecen periódicamente.


Las últimas semanas uno de estos temas ha sido lo que se conoce como síndrome de casi-ahogamiento con/sin  ahogamiento secundario. Un suceso grave aunque afortunadamente poco frecuente.


El ahogamiento secundario se produce cuando previamente ha habido una situación de casi ahogamiento (se dice "casi" porque ahogamiento de verdad sólo hay uno por persona y vida) con aspiración de agua (paso de agua al pulmón) y que ha precisado maniobras de reanimación porque el niño había quedado inconsciente (os vuelvo a recomendar esta aplicación para dispositivos móviles). El agua que ha entrado en los pulmones produce insuficiencia respiratoria y no permite el intercambio adecuado de gases entre el aire de los alvéolos y la sangre. Esta situación se puede instaurar durante los siguientes 3 días tras el episodio de ahogamiento.


Es decir, siempre que un niño haya presentado un episodio de casi ahogamiento que haya requerido maniobras de reanimación debe ser llevado a un servicio de urgencias para valoración y vigilancia en las siguientes horas por mucho que se recupere en un primer momento (esta sí que es una razón para ir a urgencias). 


Lo anterior es poco frecuente pero no así los episodios de accidentes mortales de niños en el agua: cada año mueren en España entre 70 y 150 niños por ahogamiento en playas, piscinas, ríos, embalses... y el 86 % de los casos en piscinas domésticas. Son accidentes evitables, leed estos consejos de la AEP .

Los ahogamientos secundarios son muy raros y no se producen por tragar un poco de agua de la piscina ni por hacer aguadillas (depende, por supuesto, del sentido del humor del que las haga).  Si los niños vomitan, tras el baño, es mucho más frecuente que se deba a una gastroenteritis tan frecuente en estas fechas o a que están echando el agua ingerida del estómago.


Disfrutad del verano sin miedos pero con precaución. Recordad que la distancia a la que hay que tener al niño en el agua es la distancia de vuestro brazo, para evitar sustos.